Sus ingredientes son muy simples, de los que siempre tengo en casa y el proceso de elaboración muy facilito y rápido.
El resultado son unas galletas buenísimas con un intenso sabor a chocolate que merece la pena probar.
Lo único malo de esta receta es que con el paso de los días se van endureciendo, cosa que tiene fácil arreglo. La excusa nos viene fenomenal para liquidarlas el primer día.
¡Venga a comérselas antes de que se pongan duras!
Ingredientes:
- 195 g de harina
- 46 g de cacao en polvo sin azúcar
- 1 cdta. de levadura
- 1/2 cdta. de sal
- 114 g de mantequilla ablandada
- 150 g de azúcar moreno claro
- 150 g de azúcar
- 114 g de mantequilla derretida y fría
- 1 huevo
- 2 cdtas. de vainilla
Elaboración:
Precalentar el horno a 190º. Mezclar en un bol la harina, el cacao la levadura y la sal.
Batir la mantequilla y el azúcar hasta que la mezcla esté esponjosa y añadir la mantequilla derretida.
Agregar el huevo y la vainilla y mezclar hasta que quede cremoso.
Añadir poco a poco la mezcla de harina y formar una masa homogénea.
Disponer cucharaditas de 5 ml de masa en una bandeja de horno, bien separadas unas de otras (se expanden muchísimo).
Hornear unos 12-15 minutos, dejar enfriar cinco minutos y pasarlas a una rejilla.
Conservar en un recipiente hermético durante un par de días.


